jueves, 14 de marzo de 2013

Lágrimas de cocodrilo, reptil vertebrado.


Pregunta de la prueba de lengua para aspirantes a maestros en la Comunidad de Madrid. Explique el significado de las siguientes palabras: Escrúpulo, Disertación, Extasiar, Pronóstico. Porcentaje de respuestas correctas: 31,58 %.

Extasiada, anonadada me hallo ante los resultados de las pruebas para maestros realizadas en la Comunidad de Madrid (solo el 31% de los examinados sabe colocar sobre un mapa las 17 comunidades autónomas, me pregunto si saben dónde se sitúa Madrid). Disertando sobre estas pruebas, me planteo desertar para siempre (que no es lo mismo disertar que desertar, ¡ojo! no nos despistemos), ante el pronóstico de lo que pasará en los próximos años en este país que poco a poco, y gracias a gente sin escrúpulos se va a la mierda, y eso que yo nunca digo tacos. Ya basta (del verbo bastar, que eso el 45% no lo sabe).

Pero lo peor, y lo que ha hecho que de mis ojos caigan lágrimas de cocodrilo (que es un reptil vertebrado, algo que el 68% de los que hicieron el examen seguramente no sabía al igual que no sabían que un gato no se define como "astuto", sino como mamífero vertebrado),  son las palabras de Francisco Melcón (ANPE Madrid), que tiene la valentía de justificarlos diciendo que “hay conocimientos que no se adquieren en secundaria y que el docente no vuelve a ver en la carrera de Magisterio por lo que puede olvidar, como cualquier titulado, el recorrido de un río”. Pues no señor, eso un maestro no lo puede olvidar, al igual que yo nunca olvidaré las 300 veces que copié “Cuando el profesor Gonzalo se acerca por el pasillo lentamente para entrar en clase no quiere que se oiga el más leve murmullo incluyendo el sonido de la respiración, ni el de una mosca revoloteando si hubiese entrado por la ventana abierta”. Y probablemente a los que cometieron una falta de ortografía en esa frase y la tuvieron que copiar 200 veces más tampoco se les olvide. Y eso que mi profesor Gonzalo no era profesor de Lengua, ¡qué barbaridad! Un profesor de Geografía que se preocupa por el comportamiento de sus alumnos y por sus faltas de ortografía. ¿Adónde vamos a llegar?




Y como esa frase, tampoco olvidaré los muchos conocimientos que adquirí en secundaria y que todavía recuerdo, muchas veces por haberlos copiado repetidamente o gracias a mis profesores, que me los seguían preguntando a pesar de que el examen ya hubiese pasado. Agradézcanme las ideas que les estoy dando, y eso que no soy maestra.

Pero no, ahora se ha demostrado que copiar repetidamente palabras o ideas no facilita el aprendizaje. Pobres niños, con un callo en el dedo de tanto escribir (maltrato infantil). Y sin embargo cuando bajo la vista y veo mi callo en mi dedo sólo puedo sentirme orgullosa de él, y sobre todo de que gracias a él soy una persona medianamente bien formada, que no comete faltas de ortografía y con la capacidad de razonamiento suficiente como para darse cuenta de que sus hijos no deberían estudiar en un país donde el 86% de los aspirantes a una plaza de maestro no superan un examen con preguntas ridículas como calcular la longitud de una circunferencia o el área de un círculo. Tampoco quiero que en su propio país les timen en la carnicería, como timarán al 93% de sus maestros, cuando pidan 2 kilos y 30 gramos de carne picada, les pongan 230 gramos diciendo que es lo mismo y se queden tan tranquilos. Ahora me explico lo de la crisis.

Lo grave, serio y preocupante es que se supone que un maestro es maestro porque quiere serlo, que seinteresa por su profesión y por adquirir y conservar conocimientos relacionados con ella, al igual que el resto de profesionales nos interesamos por adquirir y conservar conocimientos relacionados con la nuestra. Pero qué estoy diciendo, qué idea tan romántica. Eso era antes… lo sé, y eso que solo tengo 26 años.

Pues ale, ahí se quedan mirando como borregos a unos señores que se tiran a una piscina, que es muy interesante e instructivo. Yo me voy a calcular áreas de piscinas por el mundo (que si es rectangular es el producto del ancho por el largo y si es circular es  pi por el radio al cuadrado de la misma, que eso sólo lo sabe el 21% de los examinados), que hay mucha geografía por aprender. Lo peor es que muchos pensarán que estoy dando lecciones de lengua, matemáticas o conocimiento del medio con esta carta.

lunes, 25 de febrero de 2013

Tras dos meses literalmente sin ver el Sol...

Esto --> SOLO --> pasa en Alemania.


miércoles, 19 de diciembre de 2012

2012


Un resumen de 2012 en Chile, Argentina, Perú, Colombia, Alemania, Italia y España en forma de película. Increíble año, como tantos otros.


http://vimeo.com/55682852




martes, 20 de noviembre de 2012

 Cuando me pregunten por Chile


18 de junio de 2012 (con alguna modificación) - Cuando me pregunten por Chile, les diré que es un país increíble. Que es extraordinario que una franja de tierra taaan estrecha contenga tanta riqueza. Que los chilenos dicen que sólo puedes caminar de norte a sur porque de lo contrario caerías al mar. Pero yo les diré que incluso de este a oeste, y sin haber visto demasiadas cosas, hay lugares extraordinarios, paisajes increíbles, playas de ensueño y las montañas más bonitas que jamás haya visto. Los atardeceres más bellos y los picos más escarpados que uno pueda imaginar, con el sol ocultándose y haciendo que cambien de color cada diez minutos. Que los taxistas se asombran de que se lo recuerde todos los días, porque nunca se habían dado cuenta. Que he hecho cosas que nunca habría soñado hacer, como recorrer un desierto en bicicleta completamente sola, llorar ante un atardecer, escribir canciones, nadar en el Pacífico, sobrevolarlo en parapente, cabalgar entre rojizas montañas de cobre y volcanes nevados y diversas locuras que ya sabéis. Que fuimos indies de Lastarria, cuicos de Vitacura y flaites regetoneros en Las Urracas. Pero si algo he hecho, ha sido VIVIR. Que descubrí que “¿qué hora tení? Y ¿cómo estái?” suenan demasiado bien. Que viví la historia más bonita jamás contada. Que aprendí a wevear, a pololear, a usar la raja, po weon y bacán. #putalawea!!! ¡Qué wiiiiiiino! Que los chilenos también son riquiños…

¿Y Santiago? – me dirán. Y yo contestaré que puede que esté contaminado, que haya smog y demasiados rascacielos, pero que incluso entre la niebla, descubrí a personas increíbles. A gente maravillosa y a amigos extraordinarios en #momentosdeexpatriados y #paellasrave, y que sin hacer nada, lo hicieron todo. Que me salvaron en un momento crítico. Porque lo digo y lo diré siempre, que en todas partes hay gente guay. Siempre me estoy yendo, pero por eso siempre estoy volviendo, así que no estemos tristes!!!¿Y lo que nos hemos reído? 
 
Cuando me pregunten por Chile, les diré que volveré.

 













 
 

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Llorando en Aeropuertos

Doce y media de la mañana de un soleado y caluroso día de verano en Munich. Me dirijo al aeropuerto de nuevo, con destino Santiago de Chile haciendo escala en Madrid. 


Todavía no sé dónde viviré el próximo mes, pero como hay un 98% de posibilidades de que sea en Chile, decido llevarme dos maletas grandes con casi todas las cosas que tengo en Munich. 


Tras un agradable paseo en taxi, donde parecía que el recorrido hacia el aeropuerto está pensado para que te vayas despidiendo de todos los lugares emblemáticos (y preciosos) de esta bonita ciudad, me dispongo a facturar las maletas en el mostrador, sabiendo que tendré que pagar mucho, mucho dinero. Confío en que me toque alguna chica amable, algún chico alemán con el que poder ligar un poco y conseguir que me deje pasar el exceso de equipaje… pero no.

 Como es habitual, pero hasta ahora no para mí, la ley de Murphy no suele fallar, y me toca el alemán más borde de todo el aeropuerto. Serio, subanestrujenbajen, el típico tópico. Os lo podéis imaginar.

En silencio, empiezo a pensar en que voy a tener que cambiar mis tácticas para no tener que pagar demasiado por las maletas.

Tras pesar la primera, y sabiendo que el límite es 23 kg, observo que la báscula pone 28… tiruri…
 Sé perfectamente que la segunda pesará lo mismo, así que la pongo en la báscula y efectivamente… otros 26… cri cri… cri cri…

Le miro con una amable sonrisa pero su respuesta sencillamente se limita a ordenarme que ponga la maleta de mano en la cinta. ¿Pero es necesario pesarla también? Si.
 15 kg… el límite es 8 kg. Perfecto. Empiezo a hacer cálculos mentales de cuánto tendré que pagar. 

Señorita, tiene que pagar usted 230 euros. ¿QUÉ? ¿WTF?

Así que decido utilizar la táctica que nunca ha fallado y nunca fallará. Realmente he conseguido muchas cosas con ella. Una vez, incluso un amigo mío se enfadó conmigo porque le engañé con ella.

Con una caída de mirada más que ensayada, dejo que unas cuantas lágrimas corran por mis mejillas y susurro que soy expatriada, que tengo que vivir en Munich y ahora me voy a Sudamérica a vivir, me mudo, no tengo nada, no tengo dinero y me tengo que  ir a vivir a otra ciudad.

Levanto la mirada con los ojos empañados en lágrimas y como respuesta la situación empieza a cambiar:

-          Bueno, podemos olvidar que tiene exceso de peso en una de las maletas…

Casi ya entre sollozos, y con la gente de alrededor mirando, que hace que el pobre hombre parezca un ogro malvado, le cuento que en Madrid tendré que volver a pagar por el equipaje.

Con la cara roja de vergüenza por hacer llorar a una pobre niña, levanta el teléfono, dice unas cuantas frases en alemán, y pone una etiqueta en cada maleta que pone Madrid-Santiago de Chile, a pesar de que en mi empresa han comprado billetes separados. Perfecto, ya no tendré que recoger el equipaje en Barajas y cambiarme de terminal. Pero necesito otra rebaja.
Otra vez le miro con mis ojos lacrimosos a lo cual obtengo como respuesta:

-          Bueno, vamos a olvidar el otro exceso de peso también. Ya no puedo hacer más rebajas.
 Sigo con los ojos empañados mientras pago menos de la mitad de lo que me había dicho inicialmente.
Me doy la vuelta, y como cuando me castigaban y sabía que al final me perdonarían por hacer un pequeño teatro, me voy riendo por el aeropuerto sin maleta de mano y completamente segura de que era imposible pagar menos por llevarme todo lo que me he llevado a Chile.

sábado, 11 de agosto de 2012

Y así es como mis abrigos de invierno están en casa de una china

Son las cinco y media. Hace calor, mucho calor, en Munich. He estado todo el día ordenando cosas, metiéndolas en cajas, comprando maletas...

Decido llevar una de las famosas cajas azules de Hermes, características de tantos lugares de Europa a la vuelta de los Erasmus. En este caso, no me vuelvo de Erasmus, sino que mando parte de mis cosas a España porque me voy a Chile de nuevo.

Bajo las escaleras y llego a la calle. La caja ya empieza a pesar. Mucho. Me miro en el cristal del portal, y parezco diminuta detrás de ella. De hecho casi ni puedo verme porque si levanto la caja ésta tapa todo mi cuerpo, y tengo que girar la cabeza para caminar sin tropezar. ¿Y si subo a por la maleta y la llevo en ella? Bah, solamente son dos calles, está a la vuelta de la esquina, no merece la pena.

Salgo a la calle tras la caja, parece que ésta me lleva a mí. El calor aprieta, cada vez más a medida que avanzo. Sudando, recorro las calles que separan mi portal del establecimiento de envío de cajas. Empiezo a preguntarme por qué no habré tirado la mitad de las cosas que hay en ella, pero ahora ya está. La caja hace marcas en mis brazos.

Llego a la tienda, CERRADA.

Me niego a creer que tenga que recorrer de vuelta el maldito camino andado con la caja a cuestas otra vez, así que (esto es algo que a mi amiga Isa nunca se le hubiese ocurrido), observo que el establecimiento de al lado tiene la puerta entreabierta. En realidad, no es un establecimiento. Ni una tienda. Es una especie de "estudio" de pintura artística.

Entro y dejo la caja en la calle, y le explico a una amable china que hay allí (entre risas, muchas risas) que si me puede guardar la caja hasta el lunes, porque así me ahorraría un viaje con la caja caminando. Esto resulta inviable en muchos países, pero en Alemania la gente es así. Incluso los de fuera.

Me dice que por supuesto que puedo dejar la caja allí, y que en caso de que el lunes tuviese que irse a algún sitio, ella misma dejará la caja en el establecimiento de envío de cajas y yo ya pasaré a pagar. Empezamos a charlar y me cuenta su vida. Yo también la mía. Se extraña de que me vaya a Chile, pero le explico que es porque hablo español, y mi empresa tiene proyectos allí y todas esas cosas. Parece que me agradece a mí que la entretenga. Asombrada de lo que me acaba de pasar, vuelvo a casa riéndome a carcajadas por la calle porque ahora mismo todos mis abrigos de invierno, algunas botas, libros, etc, están en casa de una señora china de Munich.

Esos pequeños detalles que hacen que de repente, te de pereza irte de esta ciudad.