Ir a ponerse una vacuna, es algo que nunca me ha dado miedo. Sin embargo, una vez en la sala de espera, sí me pongo siempre nerviosilla, empiezo a leer papelillos que haya por allí compulsivamente, a mirar al resto de la gente, a jugar a las bolitas del móvil... mientras de mi cabeza no se borra la imagen de una jeringuilla con su aguja penetrando en mi piel y soltando un liquidillo. Entonces (esto es un truco desde que tengo uso de razón y memoria) empiezo a pensar...campo de margaritas, campo de amapolas, campo de margaritas, campo de amapolas...voy saltando por un campo de margaritas... y esa imagen se borra para dar lugar a un bello paisaje de margaritas y amapolas, no me preguntéis por qué.
El caso es que si al hecho de estar "nerviosilla" le añadimos que lo único que escuchas en la sala de espera es jkfañlsdjfopweurkfjañj y alfkdjalkfjqieuqfañjf... los nervios pueden llegar a hacer que asome una pequeña lagrimilla pensando...mamá, por qué no estás aquí como siempre?
Y si a toda esta ensalada de qepurklfjañkldjfuqejkñla añadimos que detrás de ti sólo se oye una potente voz cada cinco minutos que dice... FRRRRRRAU WTF... HEEEEERRRRR WTF... peor todavía.
Sin embargo, una diminuta médico con pinta de simpática hace que no pierdas la esperanza pensando...que me toque ella...por favor que me toque ella...
Pero todas mis esperanzas se esfuman cuando oigo... FRRRRRRRRRRAU TSEPEDA???oh no! estoy muerta...
Me doy la vuelta, y veo al médico más parecido a Derek Sheperd (Anatomía de Grey) que pueda existir en este mundo, no entiendo este tipo de casualidades, así que me pongo más nerviosilla pensando en la maravillosa vida que me espera junto a él, por mi cabeza sólo pasa el Englisher Garten, preciosos niños rubios, un par de chanclas, él jugando al fútbol con los niños mientras yo leo la última novela alemana que ha salido al mercado. FIN.
Empezamos a hablar y enseguida se da cuenta de que soy española (qué raro), por lo que empieza a contarme con un perfecto español que estuvo estudiando en Sevilla y que es una maravilla (con estas palabras). No puedo estar más enamorada en ese momento, pero todavía queda lo mejor. Me pregunta de dónde soy, y le digo que de una pequeña ciudad llamada Orense. OOOOOOH! Oreeense! Al lado de Portugal! Eu tamén falo portugués!! En serio, por qué la gente alemana es tan insultantemente culta?? Por qué dominan cinco idiomas?? Y cuando digo dominar, no es el dominio que tenemos nosotros sobre el inglés, es un dominio completamente distinto, con palabras extrañas incluidas.
- Entonces, vienes a ponerte la vacuna de la fiebre amarisha, como dicen los argentinos ¿no? - me pregunta.
¿Puede ser más perfecto?
Prepara la jeringuilla e incluso me atrevo a mirarle mientras lo hace, por primera vez me he puesto una vacuna sin pensar en un campo de margaritas.#estosolopasaenalemania. Mientras me pregunta que qué hago en Munich y le cuento mi vida, no noto como los bichitos se pasean por mi brazo, he dejado de sentir.
Me voy paseando por la preciosa Leopoldstrasse hasta Marienplatz con una amplia sonrisa. Hoy veo Munich de otra manera. Más bonito, si cabe. Y me da pena dejarlo aquí.
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